Aprender a bailar en Madrid: cómo elegir academia y estilo
En Madrid se puede aprender a bailar casi de cualquier cosa: salsa, bachata, sevillanas, tango, hip hop. Academias hay en todos los barrios, con clases de mañana, de tarde y de noche, y precios para casi todos los bolsillos. El problema aparece justo ahí: con tanta oferta, apuntarse al primer sitio que sale en Google suele acabar en una matrícula pagada y unas clases a las que dejas de ir a las tres semanas.
Si nunca has bailado, empieza por un grupo de iniciación. Y no, no necesitas pareja. Casi todas las academias van rotando a los alumnos durante la clase, así que acabas bailando con todo el grupo, y de paso conoces a gente, que en una ciudad de este tamaño no es poca cosa.
Salsa y bachata: lo que más se baila
Es lo que más se ofrece en la ciudad, sobre todo en horario de tarde-noche, cuando mucha gente sale del trabajo con ganas de hacer algo distinto. Hay grupos para todos los niveles: desde quien pisa una pista por primera vez hasta quien lleva años y quiere pulir giros, conducción o musicalidad.
La salsa tiene varias escuelas, y no se baila igual la salsa en línea que la cubana o la caleña: cambian el ritmo, los pasos y hasta la forma de sentir la música. La bachata, que en los últimos años ha crecido muchísimo, también se mueve entre dos aguas: la más tradicional y las versiones modernas o sensuales. Si no sabes con cuál quedarte, prueba las dos. Muchas escuelas regalan o rebajan la primera clase o el primer mes, y con una sesión sueles tener bastante claro cuál te va.
Fuera de clase están las «sociales», que muchas academias montan los fines de semana. Son encuentros informales para practicar con otra gente, sin profesor corrigiéndote y con un ambiente mucho más suelto. Si estás empezando, merece la pena ir a alguna: se pierde pronto el miedo a sacar a bailar a un desconocido y te das cuenta de cuánto has avanzado de verdad.
Otros estilos: sevillanas, baile urbano y baile de salón
Más allá de los ritmos latinos, Madrid ofrece opciones para gustos muy distintos.
Sevillanas y flamenco. Hay academias especializadas que enseñan desde los pasos básicos de las sevillanas hasta técnicas de flamenco más exigentes. Son una opción excelente si te atrae el folclore o quieres bailar en ferias y romerías. Aprender sevillanas es además una forma muy completa de trabajar coordinación y ritmo.
Hip hop y baile urbano. Orientadas a un público más joven, aunque no exclusivamente, las escuelas de danza urbana trabajan hip hop, dancehall, breakdance o estilos comerciales. Las clases suelen ser más físicas y creativas, con coreografías que se montan en grupo y mucho espacio para la improvisación.
Baile de salón. Vals, tango, pasodoble o foxtrot forman parte de una tradición que sigue muy viva. Estas clases son más habituales en centros culturales, casas regionales y asociaciones de mayores, donde además tienen un componente social importante. Suelen ser más asequibles y con un ritmo de aprendizaje pausado.
Cómo elegir una academia
Elegir bien al principio ahorra dinero y frustraciones. Estos son los criterios que más pesan:
Tamaño del grupo. Un grupo reducido permite que el profesor corrija a cada alumno. En clases masificadas es fácil pasar desapercibido y arrastrar errores durante meses.
Niveles cerrados o continuos. En los niveles cerrados el temario avanza por bloques y todo el grupo parte del mismo punto, lo que ayuda a progresar con orden. Los niveles continuos permiten incorporarse en cualquier momento, algo cómodo si tu agenda es irregular, aunque a veces cuesta más encontrar el grupo adecuado.
Clase de prueba. Conviene que la academia permita asistir a una clase suelta antes de comprometerte con un bono o un curso completo. Así puedes valorar el ambiente, el método del profesor y el nivel de tus compañeros.
Ubicación y horarios. Parece un detalle menor, pero es lo que más condiciona la constancia. Una academia cercana a tu casa o a tu trabajo, con horarios que encajen de verdad en tu semana, aumenta mucho las posibilidades de que sigas yendo pasados los primeros meses.
Reputación del profesorado. El boca a boca y las reseñas son un buen indicador de la calidad de los profesores. Fíjate en comentarios sobre su manera de explicar, su paciencia con los principiantes y su capacidad para crear buen ambiente en clase.
Consejos para los primeros días
Ve con ropa cómoda y calzado que te sujete bien el pie, sin suelas que se agarren al suelo. No te preocupes por hacerlo mal: todo el mundo ha empezado sin saber, y los profesores están acostumbrados a trabajar con quien nunca ha bailado. Lo importante es la constancia. Dos clases semanales durante unos meses marcan más diferencia que un mes intenso seguido de un parón.
Bailar en Madrid es, en definitiva, una excelente manera de hacer ejercicio, conocer gente y descubrir una faceta de la ciudad que va más allá de los planes de siempre. Con un poco de criterio al elegir academia, es fácil encontrar el sitio donde disfrutar de cada clase.